3.12.20

Lima-Mali (dim. 4 oct.) "En este maravilloso mar..." (3)

María, no he visto las fotos, no sé si algún día me dará por mirarlas pero por ahora no. Ni necesito ni deseo ver tu imagen. Pero gracias sin duda por enviarlas, no es un acto de cortesía, es de amor. Te lo agradezco muchísimo. Pero me quedo con la cierva que me dices que viste. Suficiente. Yo no sé si he llegado a ver alguna, no me acuerdo. Pero tú viste una cierva, y eso ahora mismo me llena de emoción. Esa es la imagen que tendré de ti hasta que te vea, si algún día te veo. Yo también tengo canas y casi cuarenta años. Ayer sábado cogí un avión y pasé la noche (sin dormir) en Madrid. Sólo hacía un día que le habían dado el alta a mi novio, después de dos meses ingresado, y sigue con quimioterapia, pero Amélie está enferma y el pronóstico es malo. Te escribo desde el tren y en cuanto llegue a Torrelavega cogeré un taxi a la clínica donde está. Esta mañana me encontré lo que parecían dos pelitos suyos en la suela de los calcetines. No sé cómo habrán llegado hasta ahí porque son nuevos, comprados el jueves y estrenados ayer. Sólo se me ocurre que estuvieran en las zapatillas de correr, que son las que llevo puestas, como si con eso fuera a llegar más rápido. Como no hay muchos trenes, barcos, aviones o autobuses ni tampoco conduzco ni tengo amigos a los que llamar y decirles “llévame”, el viaje va a ser de veinticuatro horas. Pero lo que te iba a decir es que esos pelitos son para mí la felicidad material, mi trineo y también la nieve. Amélie es hija de gatito montés. Nacida en Polaciones.

Mis escritos no están en cajones, y ese es más bien el problema, que están por todas partes. He escrito una novela pero no sé si habrá alguien que la haya leído mientras se iba produciendo.

Ahora escribo en un cuaderno. No tengo intención de escribir nada online, incluidos mail y otros mensajes. Este es una excepción, porque tú eres una excepción. Y la situación es excepcional.

Espero que no te importe que ponga las cartas que te he ido mandando en mi blog. Es para mí una forma de sanación.

Te quiero también desde siempre.

*

(lun. 5 oct.)

Siento mucho que hables de tu madre en pasado.

Por cierto que sin querer vi un momento una de las fotos que te sacó tu pareja. Se abrió de repente y boom. 

Yo tengo muchos selfies porque en su momento me apetecía tener alguna foto mía. Ni me hacen fotos ni me gusta que me las hagan. No creo que haya muy buenos fotógrafos por ahí. Pero tú salías muy bien en la foto que vi un poco.

Llegué bien, estamos todas en casa nueva pequeña (de mi abuela); gatas, perras, madre y yo, y te doy las buenas noches (“desde siempre” es una contradicción.) 

La "vida" online es un escaparate de egos. Me siento como si hubiera despertado de una pesadilla en sincronización con el un verso pero detrás de algo transparente QUE ME HACÍA INVISIBLE.

Polar, pero tu me viste(s).

*

(6 oct. 2020)

(Y) precisamente porque despierto

Me encuentro con que supero cosas que hace poco te decía que no podía superar

Abandono conversaciones sin más

Hay un divino femenino y un divino masculino en cada uno, pero sólo hace poco me encontraba con mi masculino sobresaliente, toda una sorpresa, ¡ay si supieras la historia! Te lo cuento porque estoy notando un cambio. Sería algo muy bello sobre lo que poder explayarse, pero te dejo ya en Paix-en-Provence.

(Siempre) tantas cosas que contar y tan poco lunes. Es martes. Merci.

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Firmo como... amie

1 comentario:

Elise dijo...

On this wondrous sea
Sailing silently,
Ho! Pilot, ho!
Knowest thou the shore
Where no breakers roar —
Where the storm is o'er?

In the peaceful west
Many the sails at rest —
The anchors fast —
Thither I pilot thee —
Land Ho! Eternity!
Ashore at last!

E. D.