2.4.16

"La verdad es mejor que nada" LB


Kaiserin Elisabeth von Österreich-Ungarn 


Se miente para poder vivir, pero, si viviéramos, no haría falta poder. Los niños mienten, para salirse con la suya en un mundo de adultos, un mundo que está mal. Y lo está porque en el momento en que perdemos de vista el rumbo, efectivamente quedamos perdidos y a expensas de infortunados gastos (algunos llamarán a esto 'experiencia').

Cuando hay una cantidad significativa de cariño, este pasa a llamarse amor, quizá no sea un tipo de amor espectacular, pero es amor. Y esto a pesar de lo mala que pueda estar la relación, que puede estar desmejorada, no ser 'literatura', pero aun así contener allí algo de vida y por tanto de potencial literatura.

Ante una ruptura con nuestras parejas: puede que quede algo de amistad o nada o mucha amistad (entre nosotros y ellas o ella o él).

Algunas parejas 'exclusivas' si algo son es cerradas (dicho cuando hay un muro entre los dos).

Soy contraria a la posesividad sobre los hijos y, sí, al concepto clásico de familia donde lo que prima es la enfermedad, es decir, el desencanto. Los niños por cierto son libres y tienen que ser libres y como adultos potenciales que son ('literatura') no pertenecer a los padres en ningún caso, sino al mundo. Y las madres bastante hacen. Cargan con más de la mitad del peso (y con todo el peso, en el embarazo) de la crianza y eso no les deja tiempo. Aparte, qué responsabilidad. Inasumible. Ojalá hubiera más niños de progenitores más libres de responsabilidad (y más responsables, incluso).

Es la verdad, la verdad.

Muchos, muchos besos (todos los disponibles de la biblioteca universal).

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