11.8.15

Visión

Esta mañana cuando trataba de meditar unos instantes antes de salir de casa, poco antes de las nueve, se me abrió la boca y el pecho y se me bajaron la mandíbula y los hombros. No podía parar de sonreír y de abrir más la boca y de bajar más la mandíbula y de abrir más el pecho. Me veía rodeada de prado en algún sitio. Pero era yo también la que, entonces, se sentía así, libre de deuda e inmensamente ligera (por eso se adivinaba y se adivina que no tenía ni tengo que esperar al futuro para estar en el futuro, que podía y puedo ser de esta forma también en el presente). Después cogí el metro con los hombros bajados y la mandíbula relajada por primera vez en mucho tiempo, pero antes bailé (She’s a rainbow).

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