7.5.15

sin soles ni ceniza

doblando algodones, 
doblando esquinas, 
doblando la realidad

Te nombré

El desprecio de lo humano, de la vida y de sus valores (o podríamos decir “colores”) más sencillos y universales está en el origen de todas las guerras y de todos los genocidios. Y sin embargo nuestros países siguen empeñándose en dar una imagen de decencia y supuesto rechazo hacia el abuso, el racismo o la maldad, sin que resulte del todo creíble, ya que a día de hoy en el mundo seguimos sufriendo un problema muy grave de violencia e injusticia.

Dice Manuel Arroyo-Stephens que de un país le importan los poetas y cómo se los trata en ellos y que esa es su vara para medir (*). No nos parece una mala forma de evaluación. 

Francia ha dado algunos de los mejores artistas y poetas. Pero voy a hablar aquí de una joven de veintiún años solamente (y me paso a la primera persona, también, porque este libro, por increíble que parezca, pero así son los libros que son buenos, imprescindibles, geniales tal vez a su pesar, hablaba un poco de mí) de París, una chica que amaba París y a Paul Valéry, una chica como yo misma, pero judía, que vivió entre los años 20 y los 40 del siglo pasado, una chica, ya lo habrán adivinado, con un final trágico. 

Una chica culta, amante de la literatura y de la música, amada por su familia y amigos, que escribe un diario entre abril de 1942 y abril de 1944. Esta chica se llama Hélène Berr y su nombre merece ser escuchado muchas, infinitas veces. 

Francia colaboró con los alemanes en tiempos de la Resistencia, resultando en la deportación y muerte de miles de judíos, y es que el régimen de Vichy simpatizaba con la ideología nazi. Qué duda cabe de que esta es una gran culpa (como reconoció Jacques Chirac en su momento, después de que Mittérrand lo hubiera negado) para el pueblo francés. En su diario, Hélène Berr tampoco parece dar crédito y se siente “traicionada”.

La autora relata, y llama poderosamente la atención cómo lo hace, como si fuera (es, pero esto, supongo yo, ella no lo sabía) gran literatura, los avatares diarios de su vida, desde sus alegrías hasta la extrema preocupación que terminaría por invadirlo todo. Por ejemplo, en junio de 1942, lleva la estrella amarilla que identificaba a los judíos por primera vez. A los pocos días su padre es detenido y retenido, ya nunca volverá a ser libre. Se suceden las anotaciones sobre las atrocidades que van ocurriendo cada vez con más asiduidad y crueldad, pero en medio de todo ello, o presidiendo estos hechos por completo atroces e incomprensibles, está la vida, la belleza, el amor, todas las cosas buenas que ella, Hélène, con una sensibilidad sublime conocía tan bien.

Morirá con 24 años en un campo de concentración (una edad del todo maravillosa para estar viva, aunque he de decir que esta joven admirable supo desentrañar la existencia como no muchos viejos pueden hacerlo, lo que de todos modos no es consuelo por su muerte temprana, que es, y siempre será, incalificable).

Patrick Modiano se encarga del prefacio del libro también haciendo gala de su talento y nos avisa de que estamos ante algo especial. Puedo decir que no soy la misma después de haber leído las páginas del diario de Hélène Berr, y que, si hay algo que no comprendo es por qué existe este tipo de arte capaz de cambiarnos para siempre y sin embargo sigue habiendo agresión a la vida y a la libertad y por tanto a la memoria. 

En los cuadernos escolares de Hélène, y para Éluard, libertad es una palabra que se recuerda. Algo de futuro lejano tiene, pero no tiene por qué ser así: en nuestras manos están los documentos, que siempre parecen cosa del presente, como este libro que respira de Hélène Berr y el poema de Éluard, “Liberté”, con el que tiene tanto que ver, o ese otro poema memorable de Valéry, el poeta enterrado en Sète, “Le Cimetière marin” (“las mañanas de Valéry”, anota Hélène para describir los días más bellos de París). 

En el presente se unen pasado y futuro, como en los versos encontrados en el bolsillo de la chaqueta del último Antonio Machado, enterrado en Collioure. 

En todos los documentos están anotadas las mismas cosas, tal vez porque merecen ser recordadas.


Sur mes cahiers d’écolier
Sur mon pupitre et les arbres
Sur le sable sur la neige
J’écris ton nom

Sur toutes les pages lues
Sur toutes les pages blanches
Pierre sang papier ou cendre
J’écris ton nom

Sur les images dorées
Sur les armes des guerriers
Sur la couronne des rois
J’écris ton nom

Sur la jungle et le désert
Sur les nids sur les genêts
Sur l’écho de mon enfance
J’écris ton nom

Sur les merveilles des nuits
Sur le pain blanc des journées
Sur les saisons fiancées
J’écris ton nom

Sur tous mes chiffons d’azur
Sur l’étang soleil moisi
Sur le lac lune vivante
J’écris ton nom

Sur les champs sur l’horizon
Sur les ailes des oiseaux
Et sur le moulin des ombres
J’écris ton nom

Sur chaque bouffée d’aurore
Sur la mer sur les bateaux
Sur la montagne démente
J’écris ton nom

Sur la mousse des nuages
Sur les sueurs de l’orage
Sur la pluie épaisse et fade
J’écris ton nom

Sur les formes scintillantes
Sur les cloches des couleurs
Sur la vérité physique
J’écris ton nom

Sur les sentiers éveillés
Sur les routes déployées
Sur les places qui débordent
J’écris ton nom

Sur la lampe qui s’allume
Sur la lampe qui s’éteint
Sur mes maisons réunies
J’écris ton nom

Sur le fruit coupé en deux
Du miroir et de ma chambre
Sur mon lit coquille vide
J’écris ton nom

Paul Éluard, Au rendez-vous allemand, 1945 (fragmento)


*Lo contó en un encuentro en la librería Rafael Alberti de Madrid el pasado (¿pasado?) mes de junio (abril).

[Hélène Berr, Journal 1942-1944 (Tallandier, 2013)] 

6.5.15

Cita con la nochecita


Helena Almeida
ich bin glücklich



Lorsque vous quittez la maison, vous entrez dans le monde.


Luz, lucecita. Tengo siempre una cita contigo, ¿por qué te escondes para que no te pueda ver?

soy el viaje y estoy siempre en el mismo sitio

I'm leaving April and coming into full bloom.

Oh yes. Hoy es. 

Viene nieve.

Viene nieve.

Si la mayoría no lee y de los que leen la mayoría no lee poesía quiere decir que pocos leen a Pessoa. Me da mucha pena porque pienso que muchos se beneficiarían de su lectura como se benefician de leer una Biblia o de enamorarse o de andar descalzos.

The merry month of June…

¿Cómo está tu esqueleto?

téscribo

Me caso. Me canso, quiero decir.

bee, silent

mi corazón ausente es una fiesta de y para los ausentes. Me he dado cuenta de la mucha suerte que tengo de "no estar" porque creo que estoy donde ocurren las cosas de verdad, las alegrías más raras y profundas.

la fiesta está donde yo no estoy, donde está el corazón



Lluviamar

El corazón es un triste anhelo. 
El corazón también es un hielo. 
Es un soplo y la esperanza 
perdida


Perdida como el día

Con suerte 

hoy es el único hoy del que tengo lugar

Mi principal problema fue que estallaba loca, 
ya estaba loca, pero con el amor 
no hay locura, el amor no cura.
Triste fallo. 

5.5.15

Alt-amar

A veces echaría tierra sobre las palabras. Las enterraría. Pero tiendo más a ir hacia el fondo (donde, por otro lado, las palabras están tuertas).

Mi sueño es que deje de haber coches.

Gongorá

Te quiero tanto que embotellaría mis lágrimas junto a las tuyas y lanzaría la botella al mar.

Si quieres tocar el cielo mójate con agua de lluvia.

El esqueleto brillando por si acaso.

A veces desearía que no existiera la literatura, para que la verdad fuera accesible (existe la literatura porque no podemos saber nada).

Cuando tienes poesía no tienes nada (más). No sé si es terrible o maravilloso, sólo sé que es así.

I have friends / that are rainbows.

la luna llena en Escorpio está cual ardilla en su pino bajando y subiendo y me afecta.

Ahora que lo pienso, me gustaría hablar en un idioma que nadie entendiera. Esa sería la soledad absoluta y por tanto la libertad, como llegar a ser invisible, como llegar a ser.

Piensa mejor quien ríe de regreso.

La única noticia que merece ser dada es que hay paz en la Tierra.

E star é floreciendo al borde del camino. porque como dijo el poeta, “aunque nadie imprima mis versos, si fueron bellos, tendrán hermosura”.

hay quien diferencia entre trabajo y vida, entre vida y literatura. hasta los hay que separan la poesía de la vida (¿cómo es posible?).

A los poetas les afecta la contaminación lumínica y acústica tanto como a las luciérnagas.

4.5.15

Madrid y otros recuerdos presentes y futuros

(1)

Recuerdo algunas cosas del año 2010 y en concreto del mes de noviembre. De 2011 recuerdo febrero y algo de octubre y algo de diciembre. Qué catastrófico resultó aquel mes de noviembre. El año anterior también fue importante. Recuerdo el mes de noviembre de 2009, aquel verano, junio de 2009 y la primavera y el invierno. Tengo bastantes recuerdos de 2009. De 2012 recuerdo los seis primeros meses. No recuerdo nada de 2013. De 2014 recuerdo que murió mi abuela, recuerdo el nerviosismo del verano y el profundo y angustioso otoño. De 2015 no recuerdo nada. Recuerdo una cosa de mis años en Madrid, una o varias, a saber, la escuela de teatro (y el 'Samba pa' ti' que sonaba una tarde: era a final de curso, yo estaba en el patio y la música salía por las ventanas abiertas de la clase de cuerpo, donde los estudiantes de último año -yo estaba en primero o en mi primer segundo -repetí curso-- pintaban algo en el suelo, un mural). La brisa de Madrid en junio siempre me pareció maravillosa.

Todo salió mal. Y en estos momentos ya sólo puedo cambiar algunas cosas: algunos hábitos, mi estado de forma, puedo leer más, ir a yoga, escribir. Pero no puedo cambiar lo que soy, en qué me he convertido y en qué me estoy convirtiendo (en alguien que pierde la partida). Yo sólo quería (y quiero) alcanzar la iluminación. En vez de eso debo llorar por las noches y alegrarme por las mañanas, y nunca sé por qué. Todo salió mal. ¿Tuve yo la culpa?

Todo salió bien. O no salió tan mal. ¿Acaso importa?

No perdí nada, porque sigo perdida. Si algo me roba el corazón (para mal) es el amor. El amor es mi debilidad, mi flaqueza de espíritu y lo que más desconozco. No soy buena, soy compasiva y sensible. Soy fuerte en la adversidad pero muy débil el resto del tiempo. Hay personas capaces de tener un trabajo, una casa, un marido, hijos. Yo de momento no. Me parece que acabaría de morirme. Pero sé también que no puedo no tener edad toda la vida (acabaré cediendo o terminaré por volar como en mi sueño). Y en mi sueño todo es verdad, lo que siento y lo que hago se corresponden.

No espero absolutamente nada de Viena. Asocio Viena a las cartas entre Kafka y Milena, donde nunca pasa nada. Pero quizá en secreto consiga Secretos, algo bello de lo que poder sentirme orgullosa y algo que no compartiré. Quiero guardarme Viena para mí y empezar a vivir de nuevo. Quiero empezar de cero a conocer toda cosa que existe o ha existido o va a existir y esa es mi misión y no pensar si gano o pierdo, si estoy triste, alegre, porque yo no importo. Si he elegido algo en la vida ha sido la delicadeza, la lluvia y la melancolía. 

Fin.

No voy a conseguir nada que no tenga ya. Amor, una carrera (filosofía), reconocimiento, libertad, independencia. Todo eso es el mundo. Y yo tengo lo otro. Que es lo que quiero. Y como lo tengo, me es difícil vivir (trabajar para conseguir lo que no entiendo y tampoco necesito). 

Soy culpable. Nula en el amor y no digamos en los trabajos remunerados (en estos, y el amor, lo hago muy bien, pero hay algo malo en mí, como en Garbo, un querer estar sola y a la vez no, un engaño cuidadosamente dispuesto, un no entender, algo incomprensible, un seguir creyendo).
Quiero estar sola (no es cierto).

Quiero volar (ya lo hago).

Quiero amor, quiero alas, quiero una casa y quiero estar sola. Todo eso quiero y además 

(2)

té.

1.5.15

"Amar es la única inocencia". (Pessoa)

Pensar en Dios es desobedecer a Dios,
porque Dios quiso que no lo conociéramos:
por eso no se mostró.

Seamos sencillos y serenos
como los arroyos y los árboles
y Dios nos amará haciendo de nosotros
Nosotros igual que los árboles son árboles
y los arroyos son arroyos,
y nos dará verdor en su primavera
y un río adonde ir cuando acabemos.
Y no nos dará nada más, porque darnos más sería quitarnos.

(Pessoa, según la traducción de Martín López-Vega -Nórdica libros)

#sensationnel

Contra la sociedad del espectáculo

Cansa abrir un dominical o una revista o encender la televisión y echar de menos en los programas y las entrevistas y los reportajes la presencia de personas sublimes; sublimes porque desempeñan su trabajo de un modo sublime. Por ejemplo una cajera de supermercado puede ser brillante en su trabajo, su trato puede serlo y ser completamente maravillosa en el desempeño de su actividad. Yo doy fe por ejemplo de dos personas geniales en su trabajo, una heladera que hace el mejor helado y una tintorera. Y luego están los científicos, los bomberos, los policías, los médicos... los poetas. Están algunos poetas que se dejan la piel por la poesía, pero las revistas están llenas de actores y escritores que opinan (he de señalar que tal vez no me gustaría estar en su lugar y que me parecería horrendo formar parte -más- del espectáculo y que, lo que es peor, si mis libros llegaran a tener algún tipo de repercusión mediática -lo que de momento no parece ser el caso- me vería en la situación incómoda de verme opinando y promocionando, promocionando y opinando; digo esto porque no quiero que parezca que me estoy quejando por no estar, yo, en el "candelero", más bien es una bendición no estar, aunque esto también tiene sus desventajas importantes). Por otro lado además, yo no quiero estar enganchada a los casos de corrupción, como si de un entretenimiento se tratase, ni a las noticias sobre los famosos de turno que parecen copar las noticias. Me interesa el amor en el trabajo de manera desinteresada, me interesa lo valioso. No es necesario garabatear sobre la belleza. Eso es lo que hacemos cuando hacemos lo que hacemos como lo hacemos en nuestra sociedad del espectáculo: garabatos sobre la belleza. Resaltar lo bello, por otro lado, tampoco es necesario, ni interesante, o todo depende de cómo se haga, con qué fin. Pienso que en la elección del fin ya están contenidos los medios. Parecía que internet iba a dar visibilidad a aquellos que antes no la tenían, pero sólo ha reforzado la sociedad del espectáculo donde todos somos un poco monos por la manera en que tratamos de llamar la atención. Nuevamente, fallan los fines y también los medios.