29.1.15

Casa dos

Hay desamar. Ay, desamor. 

Tener que abandonar las armas, cuando estás deseando pegar unos tiros y volverte para mirar tú loca.

Si te quiero muero. Sí no me quieres… 

AH noche soñé con "si" (no con "sí"). (Los peligros de soñar. Los peligros de amar.)

Je m'en fiche des livres. Moi, je publie plus! Désolée! Je m'en fiche. Je suis pas une poète. Je brûle mais je m'en fiche. La poésie brille.

Mi mundo no es real. A la vez los elefantes, los osos, mi terrible sensación de no tener padres y de querer tenerlos que puede que no llegue a abandonarme en esta vida, o no mientras mis padres existan físicamente (espero que duren muchísimo); todo lo que quiero, o sea, ser una niñita cuidada -y cuidadá-: esto es, lo que me hace querer lo que no puedo tener; y mis sueños, son muy reales. Tan reales como el amor y la poesía, al menos. 

Escucho a Billie. Y es un milagro pequeño creado para nuestro tamaño y nuestro entendimiento.

La impaciencia que padezco me confirma una enfermedad, la inexperiencia.

El clítoris, el corazón, los pezones. Espiritualmente hablando. Mágicamente hablando.

el amor también es la libertad de decirlo todo, todo. pero sé que pierdo el tiempo.

Muy pocas veces me encuentro bella, el resto de tiempo me encuentro perdida.

La eternidad es fronteriza. 

Hay que desarmarse mucho, que la guerra está en el dormitorio, y en nuestro propio inconsciente.

Soy lo que he amado.

Si no existe Dios no sé qué hago yo aquí.

Es lo que menos me gusta de tener piernas: pensar tanto.

Estoy triste. Hace un momento.

Podemos celebrar cada día el final de la guerra.

El amor y la muerte, matrimonio sin hijos.

Elle va à lamer ton absence.

Ah viento. (À bientôt.)

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