6.12.14

El olor del té al olerte


baby clean


La Odisea es un libro que debes leer si deseas enterarte de qué va todo esto. Lo que tengo que confesar, después de leído, es que todavía no lo sé. Es más grande el misterio. Y este es un pequeño texto. Somos unos mentirosos, unos engreídos, nos dice Swift. Y es verdad. Los humanos de carne y hueso, sin la ayuda de los dioses, estamos faltos de inspiración. En cuanto a lo que nos dice Swift, es aplicable a cualquier época y por supuesto a la actual. Una época, la nuestra, donde se destroza lo habido y por haber y la gente prefiere o elige hablar casi todo el tiempo de banalidades o banalmente. Baste con poner el televisor (digo 'poner' porque 'encender' debería aplicarse sólo a las bombillas y las mentes apagadas). Donde a la libertad interior se la denomina 'excelencia' por salirse de la norma. 

En literatura, sin transformación, no hay poesía (no hay literatura sin poesía). Ni vuelta sin ida. La poesía transforma, se transforma, y transformarse no es es sino ser lo que serás. A  veces es una serendipia: las dos lunas de Marte, descubiertas oficialmente en 1877, son descritas varios años antes en Los viajes de Gulliver (1735). Pero esta no es la única utilidad de la literatura. También proporciona placer de otro mundo. Ese placer sí (se) enciende. Por supuesto se precisan lectores dispuestos a aventurarse en lo desconocido. Porque creo que es ahí donde puede haber alguna esperanza para nosotros. En ese lugar oscuro que todavía no ha sido encontrado. Iluminado. Todavía todavía no es toda vía. Pero no quiero desviarme. Toda experiencia es un desvío, sin embargo (esto lo sabe bien Ulises, o si no él, nosotros, sus lectores, los de Homero). 

He leído Odisea en el Cercanías. Creí que debía mencionarlo. A veces, lo más lejano es lo que tenemos más a mano y al revés. Decir la verdad, por ejemplo, es gratis, y no requiere salir de casa

En lo más profundo, estamos habitados por un anhelo de aventura y verdad. Estos libros apelan a nuestro lado más terco. Pero sólo puedo hablar de ellos desde mi experiencia. Y mi experiencia es la que es. Mentirosa y frágil. Ciertamente es a partir de la inocencia (y la inocencia es mentirosa y frágil) que uno llega a conocer lo pequeño. Y conociendo lo pequeño se conoce lo otro. Las pequeñas sirenas conducen a Ulises hacia esa gran experiencia (ficticia) que nosotros, sus lectores, los de Homero, experimentamos como verdadera. La Odisea se compone de veinticuatro cantos no muy extensos y se cree que fue escrita en el S.VIII a. C. Un siglo de los nuestros es un puñado de años. Helena y Nausicaa son mujeres también pequeñas, finitas. Su existencia, inventada o no, se prolonga hasta nuestros días. 

Visto así, el viaje de Ulises es corto. Lo largo es su recorrido. ¿Pero acaso Ulises no se lo pasó bien mientras se demoraba en ser lo que estaba llamado a ser? ¿No se divirtió? Me da envidia. Yo también quiero pasar un buen rato. Leer para leer y vivir para vivir, como los niños (pequeños). 

El viaje sigue aunque el héroe haya vuelto. "Ihnuwnh". Significa "volver con su primera madre".

2 comentarios:

José A. García dijo...

Una vez se me ocurrió leer La Divina Comedia y no entendí nada porque no había leído La Eneida. Entonces fui a leer La Eneida, pero no entendí nada porque no había leído La Odicea, la cual no comprendí porque no había leído La Iliada, que no comprendí por no haber leído La Teogonía.

Cuando finalmente terminé todo el recorrido inverso me di cuenta que sabía tanto sobre mí mismo yo todos cuantos me rodean, que al principio de mi lecturas. Todos mentimos, incluso, en algunos casos, a nosotros mismos...

Suerte

J.

Elise Plain dijo...

Muchas gracias, José A.

Recuerdo que la Ilíada me impactó muchísimo, más que la Odisea.

Un saludo.

elise