16.10.14

La que escribe sobre mí no soy yo misma

Cualquier bar me resulta familiar, por eso entro a la Facultad de Filosofía por la cafetería y lo que veo y escucho es verdad celestial, los bollos y palmeras y cafés con leche, que no pienso probar, la porquería por el suelo y me siento tan feliz que no toco el suelo al cruzar por delante de la barra en total secreto y armonía, ¡cuánta gente desayuna!, es perfecto y musical el bar español a las nueve en punto, ¿cómo explicarte esto?, los camareros, los desayunos, los primeros segundos. Creer que crezco, es pequeño el infinito, te doy la mano en mi bar de esperanza. Me aguardan seis mesas o meses de pies fríos y todo porque sueño. No soy la que escribe esto. El tiempo es otro vuelo sin pies y yo tengo pies. No me enfrío en los bares y a tu lado. Crecer por las mañanas en los meses de frío y andar por la pared. El paraíso son los bollos y palmeras y cafés con leche, todas las cosas que no pruebo, me hace feliz estar de nuevo aquí, tal como es, tal como fue. Es pequeño el cielo en primavera, es una flor que olvida todo.  

nueve de la mañana: el paraíso que nos tiene

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