15.1.14

Cuatro poemas de Gelman*


LO QUE CAVA

La sangre corcovea 
en todos los rincones, en 
el alma superior, en su orgullo,
en los perros con olor a furia.
El ser amado convierte
la humillación en asombro y vengo aquí
para decir que te amo. El domingo
del payaso prueba la desolación.
La emoción contra la pared
espera que la fusilen.
Nuestros cuerpos conocen esa pared.
Es una atadura del sol
que cava y cava.



LA LLAVE DEL GAS 

La mujer del poeta está
condenada a leer o a escuchar los
versos del poeta que humean
recién sacados del alma. Y más:
la mujer del poeta
está condenada al poeta, a ése
que nunca sabe dónde
está la llave del gas y finge
que pregunta para saber
cuando sólo le importa preguntar
lo que no tiene respuesta.



(a Andreíta)

¿CÓMO?

¿Cómo sabe Andrea que la poesía no tiene cuerpo, no tiene corazón y
en su hálito de niña pasa o puede pasar
y habla de lo que siempre no habla?
En la boca cuaja el mundo y a la luz
de pasados que Andrea ignora para nunca
su memoria es una casa nueva donde
otros rostros vivirán,
otros amaneceres, otros llantos.
Mejor así.
Todo lo que se hunde ahora, este tiempo que se disuelve,
serán para ella páginas amarillentas olvidables.
Un día sabrá que existieron como ella misma,
entre lo imaginario y lo real.
¡Ah, vida, qué mañana
cuando termines de escribir!



(a Andreíta)

EL PROBLEMA

La niña llora en un rincón y piensa
que el ala del dolor pesa más que el dolor
y la lleva de aquí para allá,
del dedo lastimado al espacio
donde el sol rueda.
Ella es más que lo que ve
y la dura luna mira
en la piel de la niña un verano
donde todo crece.
Nadie abriga su cabellera de fugas.
Ella vive contra la mutilación,
tan pequeña ahí.
Cada lágrima es un problema
sin solución.




perteneciente al libro Valer la pena, editado por Seix Barral (2001)

*Buenos Aires, 1930 - Ciudad de México, 2014

2 comentarios:

Amanecer Nocturno dijo...

Gran forma de recordarle :(

Elise Plain dijo...

Este poeta, bueno, y todos (que son el mismo) me conmueve. Ahora se trata, para mí (y para ti y para todos, que somos el mismo) de volcar esa conmoción en hechos (la parte difícil y azarosa). Un saludo, ¡y gracias por la visita!