7.1.14

ala


Con Gala y Amélie (2005 escaleras) 



Echo de menos a Gala

Conocí a Gala cuando todavía iba a la escuela.

Como China, Gala me miró antes de morir, terriblemente, metálicamente. 

China me miró con las pestañas y con todo lo extraño, como Gala.

Yo creía que China me echaba la culpa de todo (de todo) pero ahora creo que, además de eso, me estaba mirando por última vez.    

Lo sé gracias a Gala (que no podían quererse más una perra de alrededor de 10 años amarillos y una mujer de dieciocho azules).

En la muerte no hay pestañas, es un tocar sin ver.

La vida es la fragilidad. 

Cuando los ojos ya no ven, las pestañas todavía miran. 

Las pestañas son una extensión de las pupilas.

La muerte es un deber. La vida es devoción.

Gala era negra. Por eso escribo en negrita su nombre, esta noche

Gala te a
 Gala te a
 Gala te a

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