24.1.14

Anne Sexton laurel tree


There is no one left who understands
how I wait
here in my wooden legs and O
my green green hands.
Anne Sexton

17.1.14

Una cuestión de voluntad

'What advice do you have about following your dreams?'

'Believe in it. You can forget about it for awhile, but don’t give up. That’s for your big dream. If it is a small dream, just wash it away in the river of your mind.'

Yoko, here

16.1.14

Árbol familiar


my aunt was paralysed by the unspeakable. she beautifully aged through the glasses without telling anyone about her truth, the truth of the trees.

15.1.14

I want to wear something short


Twiggy (Leslie Hornby) wearing a skirt (not pictured) (Credit: unknown)


Ayer por la tarde pasaba junto a la librería Arrebato, que queda a tres minutos de mi jaula, y le comenté a la persona que me acompañaba (un santo) que había algo que no me gustaba de los libros. Me hice lógicamente la interesante para que esta persona que caminaba junto a mí por las baldosas sucias, en esa hora deliciosa de las tardes oscuras de enero (sobre las 7), no sé por qué tan tranquilas y llenas de sustancia, para que me preguntara, decía, qué era eso que no me gustaba. Le contesté medio improvisando, porque no se sabe nada hasta que no se dice, que no me gustaba que fueran un objeto de consumo. Que no me gustaba y que hasta me agobiaba. No me gusta que los autores, ni los más buenos, tiendan a engañar a los lectores, haciéndoles creer que deben leer sus obras porque estas son importantes o, mucho peor, porque ellos lo son. En verdad hay obras geniales pero ningún autor es tan genial como sus obras. Tampoco me gusta ser yo (o haber sido, un poco) parte de ese "circo" en que quieres ser alguien o al menos quieres publicar y que te lean. Porque de ser así no puedes disponer de verdadera libertad creativa, ya que, inconscientemente o no, estás escribiendo para un público, para tener éxito, para tener visibilidad, e irremediablemente, en consecuencia, vas a ser menos libre. Es terrible tener que vivir de la creación artística (o de otra cosa, vaya), esperar vender tus poemas o novelas o cuadros. Luego está la tontería de querer leer una gran cantidad de libros, cuantos más mejor, para quedar bien, para parecer listo (ser esclavo de las apariencias). Y la velocidad a la que hay que leer para no quedar descolgado. Eso sí, el olvido será igual de rápido. Leer rápido, como comer rápido, para pasar rápidamente a otra cosa. Yo no sé si es una idea romántica, pero el arte no está en venta porque no vale nada, absolutamente nada. Qué misterio. Es una especie de regalo. Lo mismo tus poemas (si son bellos). Son, ciertamente, expresión pura de amor (o de otra cosa impura que no es amor pero que no sé qué es). Si eres tan afortunado como para tener todavía ganas de "crear", si eres un niño, un santo, y creas, muy bien, pero nada más. Soy muy torpe. Esto que trato de decir* estará seguramente estupendamente expuesto en un buen número de ensayos. La cosa es, léeme si quieres. Déjame ser tu amiga del alma por un rato, pero no hay obligación en eso. No hay necesidad de que te guste. Los objetos-libros son valiosos sin querer, como por accidente, a veces. Creo que puede ser más honesto consigo mismo un escritor de best-sellers, que no se engaña a sí mismo ni a nadie, que sabe que escribe para vender y para entretener, que un supuesto escritor serio que lo que hace es literatura pero que no se conoce a sí mismo, no sabe por qué ni para qué hace lo que hace, no sabe quién es, no quiere saberlo. Detesto a aquellos críticos que critican las pasiones de los otros, por cierto. A mí me dan igual las casillas (alto, viejo, juvenil...). Que los demás lean como gusten. Y si les apasiona lo que leen, mejor. No importa si es literatura infantil o para perros.

Hay que inventar la manera en que la gente pueda vivir. La

etiqueta "artista" es imposible y un sin sentido.  El mercado y el arte

no pueden llevarse bien.

Por supuesto, Auden tiene una frase que resume parte de lo aquí dicho (lamento que tan malamente). Dice W. H. Auden: "Los bienes espirituales como las obras de arte sólo alimentan cuando no se consumen". 

Sé que muchos estarán encantadísimos pensando que lo que hacen es muy bueno y que es de justicia que se les lea. Yo ya no lo tengo tan claro. Simplemente, no estoy segura. Pienso que idealmente los libros tendrían de ser como nubes. Esto no es descabellado ya que al fin y al cabo yo, sin ir más lejos, empecé a leer no porque nadie me dijera que tenía que hacerlo, sino porque había nubes en la casa, concretamente Rimbaud, Nabokov, Neruda y un libro titulado "Mi amiga Flicka" y "Nube de Tormenta" (estos fueron los primeros libros que tomé en mi mano y abrí y leí, sin que nadie me lo indicase. Yo era joven, mucho, y por ello aún estaba fresca mi sabiduría).

Recuerdo también (y me disculpo por ponerme nuevamente por ejemplo, pero soy lo que tengo más cerca) que una de las mejores cosas que he hecho a nivel intelectual (llegando prácticamente al vaciado de mi cerebro) fue leerme entero un diccionario (este: New American Roget's College Thesaurus in Dictionary Form). Estaba enferma en mi querido San Francisco y no tenía prisa. Juro que la experiencia me abrió por completo, como a una caja de zapatos sin zapatos. Leer sin prisa y sin esperanza y sin ánimo de acabar lo que estás leyendo debe ser como se debe leer (que conste que no he vuelto a leer de ese modo tan cuerdo y loco).

Hay tantos iluminados como estrellas en el cielo (esto va para una mujer que escribe crítica de poesía en El Cultural). Qué triste, qué pena, si no fuera así.

Habría que publicar sólo si de verdad quieres hacerlo. Y lo mismo comprar y leer y hablar. Y lo mismo con todo.


I'm nobody! Who are you?

I'm nobody! Who are you?
Are you nobody, too?
Then there's a pair of us -- don't tell!
They'd banish -- you know!

How dreary to be somebody!
How public like a frog
To tell one's name the livelong day
To an admiring bog! 

Emily Dickinson

#nowreading



"I had the dream of a spider who tells me that I am to find the berries of my feminine soul 
and that when I have lost everything I will be free."

"Live your death, or die and live your life."

(del libro que leo en estos momentos)

Acabé un libro de cuentos de Rilke (de cuando era tan joven que ni siquiera se había convertido en Rainer, todavía era "René") y ahora estoy leyendo Leaving My Father's House, de Marion Woodman, que tenía empezado hacía ya tiempo sobre la mesilla de noche (junto a otros tantos volúmenes). Hoy al fin he vuelto a mi bendita rutina de las 6:25 y los 20-30 minutos de yoga. Curiosamente no he sentido sueño en todo el día, a diferencia de las dos últimas semanas en que me levantaba tarde pero que sin embargo sentía un sueño mortal (sensación de niebla).

Por otro lado y volviendo a lo mismo (qué raro esto) me estoy encontrado ciertas "señales" ahora que me están pasando los ahoras a una velocidad de vértigo. Me explico: después de una década de vagabundeos y rodeos me replanteo cosas, cosas transcendentes, y me doy cuenta de las farsas y de las verdades de mi mundo. Resulta por ejemplo que también Rilke dice en uno de sus cuentos (Réquiem):

De la infancia a la vida hay un ligero puente. Algunos lo atraviesan apenas, de manera que retienen y llevan al otro lado su traje de niños, ridículamente remendado y alargado. Unos pocos, al pasar, regalan todas sus cosas a los mendigos que se acurrucan junto al puente, y se adentran pobres y renovados en el país extranjero. Son aquellos ante los que se abren entonces las últimas puertas del sanctasanctórum de la vida eterna. (traducción de Miguel Sáenz) (por cierto que el libro se titula "Serpientes de plata", y la serpiente es también uno de los símbolos más comentados por Marion Woodman en el libro ya mencionado).





Cuatro poemas de Gelman*


LO QUE CAVA

La sangre corcovea 
en todos los rincones, en 
el alma superior, en su orgullo,
en los perros con olor a furia.
El ser amado convierte
la humillación en asombro y vengo aquí
para decir que te amo. El domingo
del payaso prueba la desolación.
La emoción contra la pared
espera que la fusilen.
Nuestros cuerpos conocen esa pared.
Es una atadura del sol
que cava y cava.



LA LLAVE DEL GAS 

La mujer del poeta está
condenada a leer o a escuchar los
versos del poeta que humean
recién sacados del alma. Y más:
la mujer del poeta
está condenada al poeta, a ése
que nunca sabe dónde
está la llave del gas y finge
que pregunta para saber
cuando sólo le importa preguntar
lo que no tiene respuesta.



(a Andreíta)

¿CÓMO?

¿Cómo sabe Andrea que la poesía no tiene cuerpo, no tiene corazón y
en su hálito de niña pasa o puede pasar
y habla de lo que siempre no habla?
En la boca cuaja el mundo y a la luz
de pasados que Andrea ignora para nunca
su memoria es una casa nueva donde
otros rostros vivirán,
otros amaneceres, otros llantos.
Mejor así.
Todo lo que se hunde ahora, este tiempo que se disuelve,
serán para ella páginas amarillentas olvidables.
Un día sabrá que existieron como ella misma,
entre lo imaginario y lo real.
¡Ah, vida, qué mañana
cuando termines de escribir!



(a Andreíta)

EL PROBLEMA

La niña llora en un rincón y piensa
que el ala del dolor pesa más que el dolor
y la lleva de aquí para allá,
del dedo lastimado al espacio
donde el sol rueda.
Ella es más que lo que ve
y la dura luna mira
en la piel de la niña un verano
donde todo crece.
Nadie abriga su cabellera de fugas.
Ella vive contra la mutilación,
tan pequeña ahí.
Cada lágrima es un problema
sin solución.




perteneciente al libro Valer la pena, editado por Seix Barral (2001)

*Buenos Aires, 1930 - Ciudad de México, 2014

7.1.14

ala


Con Gala y Amélie (2005 escaleras) 



Echo de menos a Gala

Conocí a Gala cuando todavía iba a la escuela.

Como China, Gala me miró antes de morir, terriblemente, metálicamente. 

China me miró con las pestañas y con todo lo extraño, como Gala.

Yo creía que China me echaba la culpa de todo (de todo) pero ahora creo que, además de eso, me estaba mirando por última vez.    

Lo sé gracias a Gala (que no podían quererse más una perra de alrededor de 10 años amarillos y una mujer de dieciocho azules).

En la muerte no hay pestañas, es un tocar sin ver.

La vida es la fragilidad. 

Cuando los ojos ya no ven, las pestañas todavía miran. 

Las pestañas son una extensión de las pupilas.

La muerte es un deber. La vida es devoción.

Gala era negra. Por eso escribo en negrita su nombre, esta noche

Gala te a
 Gala te a
 Gala te a

6.1.14

Ambiciones y reflexiones (o también "vivir es muy divertido")

Tengo suerte de haber fracasado como actriz, no era lo mío (posiblemente no exista "lo mío": precisamente, bueno es saberlo). "Lo mío", en todo caso, no dejaría de ser un disfraz (a medida tal vez, pero un disfraz). Cuando quieres ser actor, lo que más quieres es seducir. Igual que cuando quieres ser modelo. Me guardo el por qué. Pero lo hay. El caso es que no soy muy buena seduciendo. Y me alegro. Sé que el tiempo se encargará de ir borrando la belleza física y, así, me librará también de la necesidad de seducir. No es mal asunto. La belleza puede hacerte querer cosas que en realidad no necesitas. La belleza es... la fealdad. *

Cambiando de tema...

Je suis prête pour l'inévitable. Mais rien d'autre.


* la belleza quiere ser salvada. salvemos mejor otra cosa.