10.5.13

Que vuelva la alegría

Hace unos días conocí a mi prima-sobrina medio austriaca. Al no tener hermanos, ella es lo más cercano a un sobrinito que tengo. Se llama Delia Vivica ("viva") y, a diferencia de la gran mayoría de niñas españolas de tres años, alucina con Vivaldi (de quien por cierto acabo de saber que, aunque italiano, murió en Viena). ¡Es lo más adorable y mono del mundo! He pasado un día de lo más cansado y feliz. Después he regresado a casa. Y como suele hacerse, he vuelto a sentir ciertas preocupaciones habituales. Compruebo con tristeza que no transcurren dos minutos sin que pasemos de la alegría o de nuestras actividades al tema del dinero. Siempre, de hecho, se discute sobre los asuntos monetarios, en cualquier momento, boda, entierro, da lo mismo. Ya ni siquiera hace falta volver a casa. No hay escapatoria. Las conversaciones giran en torno a lo mucho que hay que trabajar para mantener la casa, pagar los recibos y comer.

He observado que la mayoría de la gente, además, lo asume como lo más natural del mundo. Pero no lo es. Lo lógico sería pasar un 90% del tiempo viviendo (por ejemplo) y un 10% del tiempo haciendo cálculos sobre como pagar facturas y demás y no al revés. Pero es que además constato que cada vez hace falta más dinero para vivir. Hasta para llevar una vida humilde hace falta bastante dinero, estoy segura de que más del que nunca fue necesario. Sólo los muy ricos pueden respirar tranquilos. Este sistema nuestro ha llegado a un punto que ya no deja vivir a la gente. No da más de sí (ni el sistema ni la gente, aunque la mayoría se empeñe en no verlo). Se tendrá que imponer otra cosa. Pero no creo que nosotros lo veamos. Tal vez Delia Vivica, si ella y sus coetáneos dan los pasos oportunos.

No sé, pero cada vez me apetece más mudarme a un sitio (¿pero dónde?) en el que pueda vivir con menos. Cada vez me interesan menos las cosas en general. Cada vez me gustan más los niños, el té y las rosas, y menos el contaminado aire de mi ciudad.



CLAUDE CHUZEL (VER)


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3 comentarios:

arponauta dijo...

cuenta conmigo para dejar Madrid, yo también quiero irme pero ¿dónde? :-(

Elise Plain dijo...

la dulce libertad, dove?

aquí mismo, en tu rodilla

ps: me voy a ir, pero antes me voy a quedar

Paz Cornejo dijo...

Elige un lugar donde haya playa...