12.4.13

Más divagaciones extraordinarias


La vida son los te quiero que no dices. Los te quiero que te guardas y no germinan. Porque la vida no florece aquí sino que lo hace en otro lugar.

Las palabras están vacias como la noche y como los gritos de los niños. Se parecen a la pintura si están escritas, a la música si están pronunciadas, y son como el agua si salen de la boca de la amada (y por tanto prueban la existencia de vida remota).

No son los años, son los duelos, pero los duelos no tienen por qué ser tristes, al contrario. El negro es ausencia, sí, ¿pero por qué habría de ser triste? 

Ausencia es igual a posibilidad y es igual a simultaneidad. El orgasmo también es ausencia.

Es maravilloso el no-fútbol, la no-política, la sí-celda-de-flores, el campo desierto del techo, la danza exclusiva de las abejas.

Los animales y los poetas hacen de este un mundo hermoso. Hermoso y salpicado de misterio.

Soledad y México son la misma cosa. Soledad es no haberte encontrado.

Nous sommes tous des petits dieux (des petits dieux).

Habremos inventado palabras, filosofías, países, deportes, oficios, oficinas, honores, causas, pero no la miel.

Es desamor no haber inventado nuestra propia vida.

Creo que nadie sabe lo infeliz que soy. Bueno, ahora sí lo sabe alguien.

La felicidad es una inmensa fruta extraordinaria.

Somos dioses casuales. La melancolía entonces no es casual. Es residente.

Fui inventada.

No hay mayor felicidad que la música. La música no es aquí pero sí ahora. 

Quiero ser sencilla.

Siempre estoy entre bambalinas, fundiéndome.



crédito de la foto: desconocido

2 comentarios:

arponauta dijo...

me fascinas.
en serio.

Elise Plain dijo...

gracias!
en serio!
:*