30.4.13

Manifiesto 'now'

La poesía es el motor de mi vida. Creo en la poesía. No sé qué haría sin la poesía. La poesía no es sólo leer y escribir, sobre todo es "esa energía secreta de la vida cotidiana, que cuece los garbanzos en la cocina, y contagia el amor...".  

¿La función social de la poesía? Nunca había pensado especialmente en ello, o no como hoy, que me han llegado noticias de un físico teórico amigo que considera que la poesía ya no tiene función social y que, en consecuencia, ha perdido su valor.

Hombre, para empezar, como utopía que es, la poesía cumple una importantísima labor social. Es una utopía hecha (cosa rara en la utopía, pero la poesía es así), haciéndose y por hacerse, una utopía de  vida, amor, libertad y felicidad, lucidez, alegría y salud. Toda poesía. Lo siento de veras. Por ello quiero a todos los poetas (a los buenos, malos, regulares y a Rilke y a Hölderlin, y también a los que no son poetas porque a buen seguro esconden algo de poesía). Esto es como lo más general que puede decirse. La poesía, además, ofrece una perspectiva que, de no ser por ella, el mundo quedaría huérfano. Que sea minoritaria o desconocida por la mayoría o no aceptada (a veces está hasta mal vista, como la hermanita pobre y mal peinada) da cuenta sólo del hecho de que la poesía, no es infrecuente, se adelanta a los tiempos y por eso tarda en ser asimilada (en la lengua, o en las relaciones entre unos y otros: en el modo en que nos tratamos unos a otros). 

En efecto podríamos hablar horas sobre este tema. Sin embargo, se trata de un asunto que me toca demasiado y, me disculpo por esto, no soy capaz de pensar realmente acerca de un asunto (fea palabra) que simplemente me rodea como el agua cuando me sumerjo en el mar del verano (en el mar en verano) y esto último no ha cambiado un ápice desde aquel día que aprendí a nadar (y yo, como si no fuera bastante con esto que cuento, me compongo casi enteramente de agua, por otra parte como cualquier mortal). 

Pero imagino que la poesía es también, para quien la percibe o aun la experimenta, o para el que se dedica a ella, o (elijan), la poesía es también como la física para el físico, un derecho o, me atrevo a afirmar, una enfermedad de la que merece la pena morir. Podría añadir a modo de adorno (un poco cursi) que la función social de la poesía no difiere demasiado de la función social de la primavera. Y que para muchos es una tabla de salvación. Porque no hay nada más barato y más puro.  

Soy devota.

En suma opino que el mundo es imposible sin la poesía. Imposible. Sostengo que es una necesidad de la especie humana como tal y mía en particular y que va más allá de que te guste o no. Quisiera añadir que el hecho poético despoja al mundo de todo, absolutamente de todo y que entonces es cuando podemos por fin entender (pero esta palabra no sirve) algo (pero esta palabra tampoco sirve) nuevo (pero me temo que esa palabra...).

***

¿Podría darse la desaparición de la poesía? Por cierto que podría.

2 comentarios:

Caja de Cartón dijo...

Quiero creer que la poesía mueve el universo, y al igual que la gravedad nos acerca al suelo, la poesía puede ser esa chispa que encendió la primera luz, todos los fenómenos después de la chispa y también todos los fenómenos de antes.

Pero esto es una mirada bastante personal y abstracta. Más allá de eso creo que la poesía siempre va a tener una función social, pues puede acercarnos a nuevas formas de entender lo que nos rodea, o como no dejo de escuchar (y qué suerte): puede cambiar los ojos desde los que percibimos el mundo.

Lo que ocurre es que muchas veces la poesía existe sin que los ojos que observan la realidad sepan que está ahí. O bien esos ojos deciden otorgarle un nombre diferente a aquello que están sintiendo. O bien no le ponen etiquetas porque las cosas buenas no hace falta entenderlas. Las posibilidades son infinitas.

Pase lo que pase, la poesía vivirá.

Estoy convencido.

Un abrazo,
Pliyo.

Pliyo Senpai dijo...

P.D: Tener dos cuentas de correo electrónico a veces provoca líos como este. Ay.