29.4.13

La eterna búsqueda de

Hoy en día es más fácil dedicarte a hacer lo que te gusta (escribir, pintar, tocar el bajo...) que conseguir un trabajo de los llamados alimenticios, al menos en España, donde el trabajo remunerado y no digamos bien remunerado (o remunerado con justicia) escasea tanto.  

El metal que ya no lo es proporciona alimento, cobijo, cultura, libertad e identidad social, y esto es caro, cada vez más. Que no baste con ser indefinible (con el misterio del ser, con ser un misterio, con no ser lo que no somos) es el principal problema que el hombre acumula en su montaña histórica.

Anoche, viendo la serie 'Girls', de Lena Dunham, se me ocurrió que casi todas las series (americanas) versan sobre lo mismo: personajes que se sienten solos y la dificultad que tienen para tener éxito haciendo lo que les gusta. Todas tratan del éxito mundano entendido como el sueño americano lo entiende: llegar a la cima desde tu esencia. Ninguna contempla la posibilidad de poder estar ya en la cima o de que no haya cima. De que el mérito mayor sea no reclamar ningún mérito. Pero es que una serie así no tendría nada que contar. Sería el final de la historia, anulada toda competitividad posible y sustentadora de lo que llamamos la realidad del mundo circundante.

Tener que trabajar en algo que no te gusta es desgraciado. Pero hay algo peor: la desventura de esperar beneficios de un trabajo amado. Es como querer para que te quieran. No va a hacerte feliz y tampoco te van a querer por eso.

2 comentarios:

Pliyo Senpai dijo...

Por suerte no todo es el sueño americano, y podemos encontrar en el cine algunos faros que marcan otros caminos a través de esta niebla, "anulada toda competitividad posible" podemos buscar una competitividad para con uno mismo, y encontrarnos con películas como "Hacia rutas salvajes", o una competitividad para mejorar lo que nos rodea y caer en las manos de "La lista de Schindler".

Sí, es cierto, estar vivo cada vez es más complicado, pero cuando todo se llena de zombies, estar vivo se parece a estar doblemente vivo.

Elise Plain dijo...

Gracias por compartir reflexión, Pliyo. Abrazo.