10.10.12

Animales (II)


Caballo

Lamento que casi todo derive en historietas de la infancia. ¿Qué se le va a hacer? Juro que esta será la última, al menos en cuanto a animalillos se refiere. When I was little estaba obsesionada con los caballos. Estaba obsesionada con dos cosas, con los caballos y con Argentina. Las palabras PAMPA y BUENOS AIRES retenían en su cuerpo lo que a mí me parecía como la esencia de un deseo: el de viajar y amar. Tenía el convencimiento de que mi vida amorosa sería trepidante, creía en el lema quien me ame que me siga, definitivamente quería conocer el mundo y, en fin, ser artista. Esas palabras sonaban efectivamente muy bien (y todavía lo hacen). Mi padre contaba su dinero en el salón y hacíamos cuentas sobre cuántos caballos podríamos comprar con él. Tenía un caballo o eso pensaba que monté una vez. Nunca se tiene más hambre que en la infancia. En cuanto a arcoiris (recién descubrí que no se escribe así, pero ya es tarde) era (¿es?) un pegaso que venía a verme en el recreo. Tenía una amiga que durante años creyó esta historia. Nunca después he conseguido ser tan buena storyteller.

Colegio*
*pic by adrián sarmiento

Ballena

La sabiduría de las ballenas es la de mamá océano. Son unos seres increíblemente poéticos, como guiados por la música y la fe. Grandísimos viajeras, una vez al año van al paraíso, la Antártida (la migración más larga de cualquier mamífero). Las crías siguen a sus madres guiadas por el sonido que estas producen al golpear con la aleta sobre el agua. Cuando las ballenas saltan (son acróbatas naturales) mi corazón mismo también se eleva y se asombra y reza a un dios inexistente pero todopoderoso: el dios del hielo. Cuida de las ballenas. Que tengan paz y alimento. Que el planeta siga albergándolas y así nuestros corazones puedan seguir latiendo al ritmo de sus golpeteos en alta, altísima mar. Los machos, mientras tanto, sequirán cantando las canciones más largas y complejas del reino animal. Estas canciones, silbidos y otros sonidos se dividen en versos. ¿La sal de la tierra? Los poetas.

2 comentarios:

Óscar Pirot dijo...

Yo de niño quería un caballo. Pero se transformó en palabra y en su galope viajo con mi infancia. Te regalaré, por cierto, un poemario hermoso: "Muerte y levitación de la ballena" del poeta colombiano Rómulo Bustos. También A. Cisneros escribió algo sobre una imagen de una ballena varada. Cisneros acaba de morir, pero la " va llena" sigue nadando. bs!

Elise Plain dijo...

Bs, Oskita querido. Muá!