9.8.12

Chagall

Arcoíris es un pony de juguete. Me lo regaló mi padre, un verano, cuando estaba de vacaciones en la montaña con mi abuela y mi prima y él se acercó a vernos. Me dijo que vio a un niño jugando con él a la orilla del mar y que le brillaba tanto la crin a Arcoíris, por el sol, que no pudo evitar pensar en mí, en lo mucho que me gustaría, y se lo compró al niño por mil pesetas. Apareció en la cocina un martes (el día que cerraba el bar) llevándolo en la mano. Lo llamé Arcoíris por el sol reflejado en su crin y las gotitas de lluvia en su caderita. Al principio no me gustaba porque encontraba que tenía las patas demasiado juntas, y me pasaba el día intentando separárselas, tirando de ellas, y diciéndole a todo el mundo que no me gustaba. Pero después se convirtió en mi juguete favorito, junto a Babieca, Nantú y Estrella, sólo que él es especial pues me recuerda a Polaciones, que a su vez me recuerda a tortitas de maíz y a estrellas y a soñar (soñaba que mi futuro sería todo lo que yo soñaba). Además, Arcoíris es el pony con la carita más bonita, carita de bueno, con sus ojitos, sus pestañas, sus papitos algo rosas y su boquita. Hasta mi perra, China, lo adoraba, y le daba besitos. Ahora Arcoíris ha salido de su cajita y huele un poco a humedad, pero creo que le gusta estar aquí, y saber las cosas que hago mientras él duerme.

2 comentarios:

Dara Scully dijo...

Dile que si me lleva de paseo seré buena con él.

(sonrisa)

Elise Plain dijo...

:)