1.6.12

Happy birthday Marilyn

Hoy Marilyn Monroe cumpliría 86 años. Desde siempre, me gustó imaginar a Marilyn anciana. Olvidada ya la Rubia Tonta, el Sex Symbol, que no la belleza (sí la obligación de representar la belleza) me la imagino como una venerable actriz y poeta, tal vez, una nueva Sylvia Plath, eso sí, anciana. Marilyn siempre ha encajado en mi idea de intelectual, y al fin en el prólogo del libro Fragmentos. Poemas, notas personales, cartas (2010) que recoge los escritos íntimos y hasta entonces inéditos de Marilyn, Antonio Tabucchi la define así.  Intelectual por el amor a los libros, la curiosidad permanente y el deseo irresistible de aprender y de conocer el mundo y a sí misma. También, por la originalidad intrínseca. 

Marilyn Monroe encarnó como nadie la verdad, la belleza, la juventud, las ganas de vivir y al final -sólo al final- la tragedia. Su infancia, la más triste, es el final, no el principio. La eternidad tiene la forma y maneras de un beso, los besos siempre se dan en el presente, y el presente nunca muere, sí los objetos y los sueños. Ya lo dijo Shakespeare: Estamos hechos de la misma materia que los sueños. Ella, más todavía. Y es que Marilyn soñaba más. ("There must be thousands of girls sitting alone like me, dreaming of becoming a movie star. But I'm not going to worry about them. I'm dreaming the hardest.")

El sueño americano pereció con ella. Nadie lo volverá personificar así. Símbolo de su tiempo y de todo el S.XX, la época de Marilyn está irremediablemente acabada. Hoy en día, tomar coca-cola es recordar. A Marilyn le faltó tiempo para llegar a vieja y para abrazar la sabiduría que le era natural. Como su personaje, Cherie, en la que tal vez sea la película que contiene su mejor interpretación, Bus Stop (1956), se fue diciendo: Bye, everybody! Bye! Bye! 



photo: milton greene

3 comentarios:

Óscar Pirot dijo...

Gracias por hacer esta evocación en el tiempo. Me pregunto si hoy más que nunca son más necesarias las relecturas de los símbolos que nos antecedieron y encarnaron conceptos tan decisivos como el del "american dream". Me gustó mucho tu apreciación y la relectura que haces sobre esta Venus de Sol. saludos!

Elise Plain dijo...

¡Gracias, Óscar! Venus de Sol, me gusta. Si viviera, seguro que Marilyn se implicaría en alguna asamblea de barrio. No estoy segura de si vamos a la democracia o venimos de ella, pero Marilyn era un genio democrático (sí, genio, jamás nadie logró tanto con menos, caminaba de la mesa a la puerta y el mundo ya no era el mismo): todos la querían, nadie lo admitía. Gracias por pasarte y prestarme tu compañía.

Elise Plain dijo...

Me veo en la necesidad de aportar una última reflexión sobre Monroe: su mundo podría ser falso, ella no. La felicidad y prosperidad que transmite en las miles de fotografías que le tomaron en vida (nunca mejor dicho) son esenciales, independientes de toda circunstancia, como la decadencia que padeció con los años, producto de la mala suerte pero también de elecciones equivocadas. Hay algo intrínsecamente libre en ella, pues. El sueño, americano, universal tal vez, encarnado. Por último, decir que en mi opinión un genio es alguien completamente incomprensible pero que no puedes evitar admirar, y ella es completamente incomprensible y, desde mi punto de vista, admirable.